Reiteradas veces sólo te queda la risa como un arma revolucionaria para combatir la indiferencia cultural y humana.
Yue Minjun
1.
Constantemente nos vemos rodeados de imágenes, tanto que saturan hasta anestesiarnos. Sin embargo, quedan aún algunas imágenes que conservan su capacidad de impactar, de conmover, de indignar; de obligarnos a confrontarlas y conciliarlas con otras ideas previas.
Las obras de Nicolás Miranda trascienden el campo del arte, para situarse en espacios públicos y específicos; se comparten con quienes las encuentran durante los breves lapsos que duran las intervenciones en las locaciones seleccionadas. Entran en la naturaleza cotidiana de los transeúntes, y lo hacen de modo incómodo, inesperado.
Todo está pensado y diagramado para coexistir: los objetos escultóricos nuevos, los preexistentes, los edificios circundantes, el paisaje. En este ensamble todo se convierte en una sola cosa. Porque la obra no es solamente la escultura, es la relación que la escultura establece con el contexto en que se la inserta en cada circunstancia, que permite leerla e interpretarla desde perspectivas múltiples.
Buenos Aires cuenta ya con una larga tradición de esculturas situadas en puntos muy transitados de la ciudad que remiten a personajes particulares y muy reconocibles. Una vertiente se basa en personajes de comics e historietas locales, como Mafalda, las chicas Divito o Larguirucho. La otra, en celebridades famosas que hicieron historia en la TV argentina. Lo que une a la mayoría de estas efigies es el humor. Y en la cercanía con estas figuras es donde Miranda añade un nuevo nivel ficcional, con individuos anónimos que los interpelan.
La historización propuesta por Luis Camnitzer sobre el arte conceptualista latinoamericano sorprende al mencionar como un antecedente al grupo guerrillero Tupamaro. Los Tupamaros surgieron en 1962, también conocidos como Movimiento de Liberación Nacional Tupac Amarú. Para Camnitzer, sus actividades utilizaron operaciones militares estetizadas, ya que si bien no tenían ningún tipo de ambición artística en sus objetivos, se percibe que estaban interesados en establecer un sistema de comunicación bueno y eficiente. Demostraron que era posible utilizar la creatividad artística para afectar las estructuras sociales y políticas. Para eso, intercedían en la prensa, construían a su público y se proponían tener un efecto en los medios de comunicación, al punto de que fueron considerados más un fenómeno cultural que militar.
Miranda también traza sus tácticas de guerrilla urbana. Planea operativos, cae de improviso con sus asistentes-secuaces, trabaja con prensa y mediante movimientos sutiles altera el entorno. “Me acoplo y me camuflo con lo que ya existe”, dice, pero no lo deja indemne. Se construyen aquí nuevas narrativas y el abanico de lecturas posibles se abre en función de quienes estén allí para espectar la puesta en acción.
El artista hace hincapié en que no busca representar nada, sino presentar. El arte funciona como un lenguaje en sí mismo y en este caso todos los signos están allí disponibles de primera mano, y por lo tanto pueden ser leídos por aquellos que se predispongan a hacerlo. Asimismo, el procedimiento con que escoge las locaciones y registra la información en su archivo conlleva sus indicios a cuestas.
Miranda trae a la vida a Juanito Laguna, un ícono de la historia del arte argentino, luego de la serie que hizo sobre él Antonio Berni, desarrollando durante años diversos aspectos de la biografía de este niño humilde. Sí, Juanito es un niño, pero que lleva dentro la memoria de miles de otros con los cuales comparte destinos similares: precariedad laboral y de vivienda, la obligación de salir a trabajar a edad muy temprana para ayudar a la familia, ambientes complejos, oportunidades escasas. Se pasea ahora por la capital del país, en los centros financieros, de poder gubernamental y político, en la puerta de las escuelas a las que no pudo acceder. Lo observa todo desde su pequeña altura en la escala social.
2.
El título de la exposición parafrasea en parte a un libro de Quino, uno de los humoristas gráficos más queridos en Argentina y el mundo. Quino supo señalar situaciones de crueldad y de desigualdad en la coyuntura de manera inmisericordiosa, pero siempre tolerable gracias a su maestría para el humor.
Ese grado de humor cínico está permanentemente presente en el corpus de Miranda, usándolo como herramienta crítica, por medio de la paradoja visual. Una de las teorías del humor toma a la incongruencia como elemento fundamental para que el fenómeno de la risa se produzca. Muchas de las cosas que nos hacen reír lo hacen porque nos resultan absurdas o incongruentes a primera vista. Este proceder forma parte de las estrategias perseguidas por Miranda y en ocasiones supone el eje central de su trabajo.
La proximidad que genera entre objetos extraños implica un nivel de absurdo que plantea un desafío al espectador, que debe afrontar una sorpresa de gran rotundidad.El absurdo rompe la lógica y choca por lo inusual y la anomalía que produce.
La fuerte conexión que se verifica entre Miranda y el público se convierte también en un instrumento de agitación, enriquece la interpretación de los hechos, a través del ejercicio político de leer la realidad en clave de ironía.
Un policía risueño aparece en escena. Pero su risa no se contagia, sino que transmuta en violencia al constatar que posa para una selfie mientras sostiene un arma en la mano. ¿Y qué hace una adolescente rolinga y desfachatada posando junto a las chicas Divito, estándares estéticos de cómo debían ser las mujeres durante años y nunca puestos en discusión, ni siquiera dentro del mundo femenino, que aspiraba en vez a asemejarse a esas figuras de pechos desbordantes y cinturas imposibles? Pero si las modas no cambian, al menos la actitud en que las personas se paran ante ellas sí lo hace. Ahora podemos burlar y negar esos prototipos y sugerir que otros cuerpos y otras vidas son posibles y deseables.
Las intervenciones de Nicolás funcionan como un disparador. Mucho se dice acerca de la dificultad que conlleva el arte contemporáneo, de que la mayoría de las personas se sienten expulsadas por este tipo de arte, en tanto requiere de una teoría crítica paratextual que lo circunde y lo explique. No obstante, estas acciones demuestran que no hay tanto que entender, sólo hay que permitirse ser permeable al enigma que la obra propone, dejarse impregnar para establecer un vínculo entre el arte y nuestra vida, nuestras experiencias. Ahí es en donde reside su riqueza, el disparador que detona otras zonas de pensamiento muy personales y para nada estandarizables.
El entorno asiduo modificado, puesto a prueba, condimentado poética e irreverentemente, transgrede la mirada, y formula nuevos interrogantes sobre el espacio, la ubicación de los objetos que ocupan la ciudad y la manera en que podemos apropiarnos de ellos.
Evelyn Sol Marquez – Octubre 2023
GENTE EN SU SITIO O TENTATIVAS DE UNA NOBLE IGUALDAD
Nicolás Miranda.
Curaduría Nestor Zonana.
Texto: Evelyn Sol Marquez
Galería Pabellón 4, Ramírez de Velasco 556, Villa Crespo, CABA.
De lunes a viernes de 14 a 19hs. Hasta el 20 de noviembre




