En el MAC (Museo de Arte Contemporáneo de Chile) inauguró recientemente la exposición “Silencio amplificado”, de la artista Cecilia Flores Aracena.
Cuesta percibir, recién ingresando a la sala, que las piezas que componen la muestra están construidas enteramente en cerámica, por lo realista que resultan algunas de ellas. Encontramos una serie de tótems de madera tallada que sostienen unos dispositivos cuyo movimiento varía constantemente.
Sobre cada uno de ellos se posicionan elementos de muy fácil reconocimiento y presentes en casi todas las casas, como plantas, macetas, planchas, ollas o teléfonos. Al acercarnos, damos con la primera pista: una plancha de metal, que podría contener el título de la obra como en las pinturas antiguas, pero que porta sin embargo con un hashtag de twitter: #violenciainfantil #niunamenos #violenciaintrafamiliar #femicidio
Mientras tanto, el ruido que emite la instalación se vuelve por momentos ensordecedor, y es que se trata de cerámicas construidas al modo de las antiguas vasijas silbadoras de la época prehispánica, rellenas de agua y con silbatos internos artesanales. Dentro de ellas, un delicado equilibrio entre la presión de aire y presión de agua genera sonidos diversos cuando se ven sometidas al movimiento.
¿Qué es lo que produce el movimiento de las piezas? Este no es constante, sino que se encuentran programadas con un sistema que detecta permanentemente cada vez que unos de los hashtag mencionados previamente es publicado en twitter y es esa mención la que activa el balanceo de la obra vinculada al tema en cuestión.
Los sonidos se escuchan por doquier, amplificados por micrófonos. Todo remite al contexto domestico donde este tipo maltratos y violencias se manifiestan con mayor frecuencia, y que en la mayoría de los casos y por períodos extendidos, se silencian. Pero no pueden ser contenidos por siempre, por algún lado estallan y resuenan, potenciándose por toda la sala y más allá.
No hay un registro o un consenso muy claro sobre la utilización de estas vasijas tan particulares, pero la opción más plausible se vincula con finalidades rituales, trabajando el sonido por medio de su uso; no se construían para cargar líquidos si bien los contienen en su interior. La representación formal de las cerámicas se vinculaba con el entorno más próximo, con aquello que estaba al alcance, pudiendo adoptar formas de semillas o de animales.
Sobre el origen de esta técnica, Cecilia explica: “aparecieron en varias culturas, desde Mesoamérica hasta Perú. Se estima que tienen una finalidad ritual. A mí lo que me interesa es que tienen un método muy sofisticado. El hecho de que se muevan, que el agua entre y genere estos sonidos, esa cuestión me voló la cabeza. En general, en América había una tecnología sencilla pero extremadamente sofisticada, en la que contaban sólo con los elementos que tenían a mano, para construir este tipo de objetos; obtenían la materia prima dentro de su entorno. Eso yo lo encuentro contundente, en el sentido de que yo decidí también trabajar con el entorno, con la casa”.
La artista eligió recuperar los mismos colores que se utilizaban originalmente en este tipo de piezas para dar cuenta también del rango territorial en el que la violencia denunciada se produce, ya que los hashtag se encuentran únicamente en español, y por ende su procedencia es hispanoamericana.
La muestra se complementa con una transmisión en streaming que puede seguirse desde la web, para seguir en vivo el movimiento de las obras en el horario de atención al público del museo.
MAC MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO – Santiago de Chile
Hasta el 23 de junio, de martes a domingo, de 11:00 a 17:30 horas


