En esta charla conversamos con el artista y gestor Ivan Enquin, co-fundador del espacio de talleres y galería Pólvora, en el barrio de Montserrat. Hablamos de sus obras de calados eróticos, la apropiación de culturas de diversas regiones y religiones, así como su incursión en la performance. También nos contó cómo se amplió su campo de acción en los últimos años hacia la gestión y la participación en ferias de arte.
ESM- Apareciste en la escena del arte porteño siendo muy joven y te armaste una carrera alternativa, no fuiste el típico alumno de la UNA, o de alguna escuela de Bellas Artes. Fuiste por el camino de las clínicas con artistas que elegiste, como Eduardo Medici, Dolores Casares, Ernesto Pesce; trabajaste también asistiendo a otros artistas, ¿cómo fue ese camino tan particular con el que te introdujiste en el mundo del arte?
IE- Fui a una escuela técnica, pero también venía de prácticas con la música y la plástica. Y por alguna pulsión de la adolescencia, de atravesar la rebeldía, participo de una beca en la que conocí a Casares, Pesce, Medici y luego continúe por ese lado. No me veía yendo con una disciplina al IUNA. Cuando tenía esa beca iba a una escuela técnica y había choques en cuanto a mi enfoque. Disfrutaba mucho la práctica artística, el hacer, la historia del arte, y por otro lado me costaba seguir una doctrina mucho más rígida de cumplir con ciertas exigencias. Me terminaron echando de la escuela y me absorbieron mucho más las artes plásticas. Fui armando mi camino con las clínicas.
Después trabajé con Pesce haciendo algunos dibujos, pasando de escala dibujos de ilustración. Hoy hago técnica del calado, y también encontré una salida laboral como asistente de Manuel Ameztoy, otra incorporación dentro de esta aventura o aprendizaje dentro del mundo del arte, conociendo la realidad de lo que es un artista trabajando en producciones de gran escala, con montajes complicados.
Gracias a Eva Grinstein empecé una beca. Trabajé también con Martín Digirolamo, Miguel Harte, artistas que me interesaban por afinidad, en la búsqueda del detalle, la definición.
ESM- Te metiste en el terreno erótico, tus primeras obras eran explícitamente eróticas, aunque nunca dejaste ese componente de lado. Erótica y multicultural, porque te apropias de tradiciones de distintos lugares del mundo.
IE- Me interesaba la herramienta de corte, como algo que me permitía mucha más concentración que la pintura. Todo tiene que ver con superarse, complejizar, buscar desafíos nuevos. El encuentro entre el calado y las revistas tiene que ver con el papel, el corte, la herramienta. las imágenes y las tramas, en cuanto a la superposición y la distancia, cómo el ojo construye la imagen de la situación erótica o pornográfica. Siempre hubo una búsqueda en generar una tensión entre esos dos universos.
Me fui haciendo cargo de la imagen, más allá de los disparadores que producían, un caudal muy rico. Me interesa lo que pasa con la imagen, lo que produce y el significado que tiene con el simbolismo de las tramas islámicas y esa cuestión cruda, el primer plano, lo explícito. Endulzo esa cosa grotesca dada por la imagen.
ESM-Tenés una destreza impresionante con el calado y empezaste a incursionar en la geometría islámica. Durante muchos años en los países islámicos más ortodoxos, los artistas no tenían permitido trabajar con la figura humana y se volvieron muy hábiles con patrones geométricos únicos, muy elaborados. Vos te apropias de estos trazados, llevándolos al calado, pero superponiéndolos a estas imágenes más polémicas.
IE- Lo fui trabajando progresivamente, las primeras eran ediciones más eróticas, más soft, las ediciones de Maxim, estas son más bien de revistas sadomasoquistas, más lesbicas. Las tramas eran de alfombras, más ornamentales, más curvilíneas. Las primeras eran más geométricas, rectilíneas. A medida que quería complejizar la trama, también iba haciendo más explícito el contenido de las imágenes.
Son páginas o posters pegados uno al lado del otro para hacer una hoja grande. El trabajo del calado está hecho a través del plegado de esas mismas, se pliegan las imágenes en 6, 7 partes y a través de un bisturí voy perforando, guiándome por las formas del diseño que elijo en cada caso.
Lo que me permite esa herramienta es entrar en una concentración, en un viaje interno, casi autista. En un momento no tenía taller y me armaba unas carpetas, porque reducía los trabajos plegándolos. En ese momento yo viajaba mucho en tren y en el viaje sentado iba con un pequeño mat y las revistas, e iba calando. La gente miraba y preguntaba! Eran las ansias, las ganas de hacer y estar muy enganchado.
ESM- ¿Cuánto tiempo te llevan estas obras?
IE- Dependiendo de qué tipo de jornada haga, podían ser jornadas de 10, 12 horas durante semanas, y dependiendo también de la complejidad de la trama. Si la trama es más cerrada, el trabajo es más lento.
Hice un calado sobre una Biblia latinoamericana que había encontrado en la calle, que mide 3 x 3 metros y tiene una trama muy cerrada. con esa, estuve medio año. Pero la practica me va llevando a tardar menos.
ESM- Cómo fueron las reacciones a ese tipo de obras? ¿Te pasó alguna vez que la gente que las veía se sintiera incómoda o se molestaran?
IE- Dependía mucho del público hasta dónde veían lo que pasaba en las imágenes, porque tienen una temporalidad, primero ves la trama, la sutileza, algo que corporalmente te atrae a acercarte. Y cuando se te arma la imagen de la situación erótica, o causa sorpresa, en algunos casos más conservadora, indiferente, como de ofensa, y en otros más de picardía.
Algo que me sucedía y que me planteaba en las exhibiciones es que también hay otras edades, entonces ¿cuáles son los límites? pero la imagen se construye cuando vos ya tenés incorporado ese tipo de imágenes.
ESM- Estos calados los va a trasladar después a otros materiales, como el polímero
IE- Es el agotamiento no del recurso, pero sí de este afán de encontrarle la vuelta y llegas a un punto en el que sentís que tocaste un límite. Empecé a hacer este tipo de obras para exaltar más la trama fina. Este trabajo preciosista, más que ver con una Burka, se llama Burka fantasma. son materiales plásticos para hacer bolsas y seguí con este material, el polímero sintético, hasta llegar a un material mucho más grueso, de 200 micrones, que se utiliza para aislamientos en construcciones
ESM- También recuerdo una muestra en la galería Quimera, donde te fuiste a otra religión y utilizaste las letras judías, en una historia muy curiosa que tenía que ver con tu abuelo, ¿Nos podes contar cómo fueron esas obras y esa instalación?
IE- Mi idea principal tenía que ver con hacer una mezquita, el interior de una mezquita fetichista, era un disparador. El piso de la instalación estaba alfombrado con este polímero sintético. Especialmente en ésta, aparece la historia de mi tatarabuelo, que fundó un cementerio judío en el barrio de Liniers, de las primeras inmigraciones judías, por el año 1900. Es una investigación que todavía sigo haciendo. Surge a partir de cuestiones que tienen que ver con la paternidad en mi línea familiar, para cuestionar, indagar, agradecer a mis ancestros y saber de dónde vengo.
Nahum Enquin funda este cementerio cuando no existía ninguno judío en Buenos Aires y la religión judía tiene una carga muy fuerte sobre los espacios sagrados, y los cementerios son de los lugares más sagrados. Pienso que también lo hizo como un gesto político, porque estaba agrupado con la primera sociedad que luego derivaría en la AMIA.
A través de la investigación que hice sobre una familiar que escribió un libro, lo primero fue ir a pasear al cementerio y me llamó mucho la atención los grabados sobre las lápidas, las formas que tenían. Decidí tomar algunos motivos de diseños decorativos de algunas lápidas para generar este patrón para calar, hay estrellas de David que se ven, laureles, tipografías hebreas, el candelabro, hay un rosetón. Iba con hojas de papel y hacía un frottage sobre la lápida para levantar el relieve.
Cubrí toda la sala de Quimera, también tenía un calado enorme de pared que tenía que ver con el diseño de unas cerámicas y azulejos que están en la estación Independencia de la línea C. Como la galería está en un subsuelo, había elementos que hablaban del bajo astral o del bajo mundo.
ESM- Y siguiendo en el mundo oriental, esos diseños los trasladaste a la piel en varias performances donde hacías tatuajes en henna, con dibujos muy elaborados, ¿esa era una tradición de la India?
IE- Lo presenté en una Bienal de Performance. Se cumplían 101 años del nacimiento del Dadaísmo, y se quería hacer un homenaje, pero un anti-homenaje. Estaba Emilio Garcia Webhi como jurado. Mi perfo tenía que ver con hacer tatuajes en henna, con motivos hindúes, de los mendi, que se usan mucho en los casamientos. se hacía una reunión de té donde las mujeres se tatuaban con henna, emulando joyas, preparándose para el casamiento. Se llamaba Sumisión. Fueron cuatro días de tatuado en henna y la perfomance culminaba con una suspensión de shibari, vinculado con la práctica erótica oriental, que tiene una historia de un pasado con función más bien militar y que se importó a partir de la segunda mitad del siglo pasado, después de Hiroshima y Nagasaki. En esa perfo combinaba dos elementos que me interesaban en ese momento, la cuestión ornamental, el erotismo, la manualidad, el tiempo.
ESM- Quisiera preguntarte sobre tu transformación en gestor y galerista, nuevos roles que aparecieron en tu carrera artística. Hay algo que sucede en Buenos Aires, que los artistas se reúnen en talleres grandes que comparten, y a veces los abren al público, hacen estudios abiertos, hacen muestras, pero suelen ser situaciones efímeras. Sin embargo, junto a Nadia Martynovich construyeron Pólvora, un espacio de talleres en el barrio de Montserrat, en el que empezaron a destinar una sala para hacer exposiciones y de a poco empezaron a presentarse en distintas ferias del país.
IE- Me dejé llevar! Fue aplicar cosas que ya en el bagaje ya tenía, me fui animando un poco más cuando apareció la oportunidad. Después de cierta experiencia, uno se autoriza a cosas.
En las ferias, arrancamos en arteBA, que fue una experiencia muy linda, donde mostramos algo con lo que estábamos conformes y que refleja nuestros intereses y lo que veníamos trabajando en el espíritu del proyecto. es una gran ventana. Al año siguiente fuimos a MAPA con un buen stand. Recién el año pasado fuimos a provincias por fuera de Buenos Aires, fuimos a Chaco y a Córdoba. La idea era salir de la ciudad, en una escena donde ya conoces a todos, ya sabes con qué te vas a encontrar y la idea era conocer otras escenas. También fuimos a La Plata, la Plateada y Corrientes.
Parte del éxito de Pólvora devino por la pandemia y por el momento en que se estaban empezando a abrir los espacios de reunión. Entre las ganas de la gente de salir, reunirse, y los espacios institucionales que tenían todos los eventos muy restringidos, nosotros abrimos la persiana y vino todo ese público de arte que quería salir y divertirse.
Más tarde armamos un circuito que se llamó Latina, con tres espacios de talleres que tenía en común que se ubicaban en calles con nombres de países latinoamericanos, que lo repetimos una vez al año.
17/06/2025.






