Boris Groys visitó Buenos Aires

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El teórico y crítico de arte Boris Groys viajó a Buenos Aires para realizar una serie de conferencias, invitado por diversas instituciones de la ciudad. Estuvimos en la charla que brindó en la Universidad Di Tella, y que a su vez puso cierre al seminario de estética “Misterio, Ministerio”, desarrollado entre los días 16 y 17 de abril.

Resumimos aquí los puntos más destacados de su alocución, en la que esquematizó temas tratados en profundidad en sus publicaciones:

  ¿De qué manera el arte puede tener influencia en el mundo? 

Hay 2 hipótesis acerca de cómo esto pueda llegar a suceder:

 1- El arte puede cambiar la conciencia de la gente, dejar una impresión. Si las conciencias de las personas cambian, las personas cambian el mundo en el que viven. Los artistas envían un mensaje al que el espectador no puede escapar. Esta hipótesis supone una comprensión idealista. El arte funcionaría de modo similar a la religión.

2- El arte no es la producción de mensajes sino la producción de cosas. No tiene el objetivo de cambiar el alma, sino de cambiar el mundo en el que viven los espectadores, cambiar sus susceptibilidades y actitudes.

Estas hipótesis implican considerar al arte como ideología o como tecnología respectivamente, concepciones con una larga tradición. El arte contemporáneo es una mezcla confusa de estas dos. Para que los artistas transmitan sus mensajes, deben compartir lenguajes e idioma con sus públicos.

– ¿El arte puede ser un medio de verdad? Si no lo es, entonces el arte es sólo una cuestión de gusto. Y si así fuera, el espectador sería más importante que el creador, no tendría independencia ni poder. El arte sería igual al diseño.

– Desde que todo puede ser considerado arte, el artista pierde su poder otorgado por Dios. Deja de ser extraordinario para ser paradigmático y significativo.

– Existe una analogía posible entre el arte y el delito, la cual se basa en el concepto de responsabilidad individual.

  • La pérdida de magia en el arte.

Hegel pensaba que el arte había perdido la verdad, la cual tenía que ver con la capacidad de abrazar e incorporar algo espiritual, un alma, como se consideraba en la tradición griega o cristiana. Ser cuerpo y mensaje a la vez. Si esta combinación se pierde, se pierde la magia y la verdad del arte.

La comunidad religiosa ha sido reemplazada hoy en día por los movimientos políticos. La base de la comunicación con el público no es puramente artística, la forma tiene que ver con su sentido subyacente y el sentido que tiene para otros participantes.

  • El arte como generador de comunidad

En la actualidad podemos observar que hay una producción artística masiva, en vez de un consumo artístico masivo. Internet, Facebook y otras redes sociales permiten que las fotos y los videos estén a disposición de todos, evitando el control de las instituciones artísticas tradicionales. En estos medios, el arte puede crear comunidades de personas que piensan parecido, sin recurrir a la religión o la política, como en otras épocas.

Existe la posibilidad de recuperar una comunidad nueva. Antes la comunidad se basaba en creencias políticas o religiosas. Las actuales no son necesariamente comunidades transformadoras, por lo que es muy probable que los proyectos artísticos no logren tales cambios.

Los artistas contemporáneos desconfían del gusto de los espectadores, y los espectadores desconfían de su propio gusto. El verdadero arte se supone que tiene que ir contra el gusto del público y del artista, porque si a los artistas les gustara lo que ellos mismos hacen, harían operaciones artísticas irrelevantes.

Las vanguardias artísticas no querían generar comunidad. Querían crear nuevos entornos, con nuevas sensibilidades y nuevos gustos, un hombre que debía ser producido, poniéndolo en nuevas condiciones de vida. No querían que el público gustara del arte de vanguardia tal y como era. No se veían como parte de la comunidad sino como fuera de ella. No compartían el lenguaje ni el mensaje.

Duchamp toma objetos ordinarios y los salva de la destrucción al ponerlos en un museo. La conservación y restauración no sólo del pasado sino de la contemporaneidad, en un intento de salvarlo de la destrucción del futuro. Se da una prolongación empírica de la vida en el museo.

El museo no es un cementerio de cosas muertas, es el lugar de una vida después de la muerte, algo fantasmal. También hay aspectos frustrantes en ese paraíso de la vida después de la vida.

  • Internet y el arte

Internet se convirtió en un lugar fundamental para la circulación del arte. Ayuda a tener una mayor conciencia del arte que mediante las instituciones artísticas tradicionales. El arte opera en el mismo espacio que la planificación militar, las transacciones económicas, etc. No hay muros en internet, el arte es puesto en la posición de una actividad real, permite un uso práctico del arte. Promueve un uso profano de operar  que incluye el factor económico de  comprar, vender, enviar.

La documentación aparece cada vez más en las exposiciones al mismo nivel que el arte. Pero la documentación no es arte, sirve para comprobar que han tenido lugar en la realidad.

La identidad de la obra de arte está dada por su forma, no por su contenido. La forma es algo que ya no puede ser cambiado una vez que decidimos que algo es una obra de arte. La documentación de arte oculta la verdad en la referencia y es lo que se muestra por internet, sólo indica al arte pero no es el arte en sí mismo. Internet como medio no permite el encuentro inmediato con el arte.

El arte de vanguardia siempre trató de asociarse con los estados poderosos para llegar a la imagen del conjunto. Internet no puede verse en su totalidad; no es algo que pueda estar en las posibilidades de un ser humano en particular. Ni siquiera Dios puede observar internet en su totalidad. No se puede perder de vista que Internet no deja de ser de propiedad privada, por más uso público que se le de.

Hay una diferencia fundamental entre la revolución industrial y la aparición de internet. Internet se diferencia en que se centra en la explotación del tiempo libre más que por el tiempo de trabajo. Analiza mis acciones, anticipándose a las consultas como consumidor. Hace un análisis hermenéutico de mis usos de internet, que es lo que genera las ganancias, la rentabilidad.

  • Libertad soberana vs. Libertad burguesa

Se pueden percibir dos variantes de libertad individual :

Libertad soberana: el soberano no tiene necesidad de legitimar ni de explicar las acciones y los actos.

Libertad burguesa: implica una libertad de elección entre una serie de opciones dadas.

El artista dentro de un espacio de libertad artística, no tiene la obligación de explicar o legitimar sus decisiones. Se aproxima a la libertad soberana. No elige sino que actúa.

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Un comentario en “Boris Groys visitó Buenos Aires

  1. Pingback: Política, enseñanza de arte y mercado global en el campo de las artes visuales de Chile, por Guillermo Machuca | Temporada de Relámpagos

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