“Yo no quiero escribir canciones, quiero más tiempo para leer”. Adrián Dárgelos cuenta su experiencia literaria.

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Con la excusa de conversar acerca del libro “Lanark”, del escritor escocés Alasdair Gray, el cantante de Babasónicos Adrián Dárgelos brindó en el auditorio del Malba una charla magistral sobre literatura distópica y los motivos que impulsan a la creación. Rafael Cippolini fue el encargado de entrevistarlo y he aquí los resultados de ese encuentro

 

 

Rafael Cippolini – Vamos a hablar de Lanark, de Alasdair Gray.

Es un libro muy difícil de conseguir. Está muy emparentado con una literatura que muy pocos hacen, que inventa mundos sólidos, en todos los aspectos, con costumbres modificadas y todas las variables distintas de lo que sería la modernidad o un mundo que haya transcurrido hasta ahora; mundos paralelos donde otros juegos de cosas son posibles. Tampoco es un género en español. No es una gran rama de la literatura.

 

Adrián Dargelos – Gray crea esa clase de mundos que son sólidos. De ahí me fui acercando a otras traducciones. Y ahí empecé. Anagrama tiene 2, “Vestida de cuero” e “Increíbles criaturas”. No me compro más libros de los que puedo leer, porque me genera ansiedad.

Sobre todo es un delirante, pero es magnífico. Llegamos a estar en contacto con él, le hicimos un reportaje. Él no es escritor, escribió porque necesitaba plata, ¡es genial! Todos los que puedan escribir y necesiten plata, nunca van a llegar a tenerla, si ese fuera el motivo de la escritura. Muchas novelas las vendió a la BBC y cuando necesitaba plata escribía obras de teatro, y algunas que le salieron mal fueron a los libros que después publicó. Él es muralista, y gran parte de los muralistas son marxistas; él es marxista también.

RC- Tiene una mezcla rara de Marx con la teología también

AD- No, con el desengaño.

RC- A él le gusta que lo comparen con Orwell, que es otro gran desengañado. Este libro es también autobiográfico.

AD- Yo leí este libro hace 8 años, y vine acá sin releer nada, lo llevo todo en mi memoria. Elegí este libro porque lo particular es que es un autor muy  poco levantado y que es brillante, que tiene un vuelo narrativo, y en ese discurrir inventa mundos. Encuentro muy pocos mejores que él, y así llego a Lanark. Todos las personas que viajan me van trayendo libros, porque tengo una demanda muy difícil de satisfacer; me acuerdo cuando me lo trajeron, que fue muy difícil de conseguir. Ahí me voy enterando que dice que es una autobiografía, pero… imposible que sea una autobiografía. Yo lo interpreto de otra manera. Hay un género, un motivo  de la literatura que me gusta mucho y que también es muy poco usual, que es el de la trasmutación, donde un personaje transmuta en otro sin metamorfosis, sin explicar el cambio.

RC- Como la película de David Lynch, “Carretera perdida”

AD- Eso! Hay muy pocos; yo lo llegué a rastrear como si fuera algo de la mitología judía. A mi criterio hay una trasmutación del personaje de la autobiografía en el otro personaje, pero es el mismo. Porque Gray está en la novela, aparece como Dios cuando el protagonista, en un momento va a pedirle al escritor que por favor no lo torture más, que le haga una vida más simple que pueda entender, porque no la puede entender, y el escritor es Dios, está en una habitación blanca, con barba, y es él. Imagínense que cuando uno le hace un planteo a Dios, Dios le dice, “No, váyase de aquí, yo hago lo que quiero”. El protagonista va a quejarse de su destino y le dice, “no, no tenés ningún derecho a quejarte, yo soy el dios de esta obra, andate de mi lugar”, y lo saca. Hay una novela de Joao Giberto Nol que se llama “A cielo abierto”, pero no hay muchos casos de trasmutación. A veces la trasmutación es de sexo y edad, a veces de religión, pero también tiene una trasmutación física porque le salen unas manchas, que les van anunciando el principio del cambio; no llega a ser una metamorfosis porque en un momento es absorbido por una especie de vórtice que hay en la calle, unos agujeros que lo chupan y pasa al otro mundo.

En la parte de la autobiografía él padece una enfermedad alérgica respiratoria, es un poco asmático, y ese es el único link que tiene con el otro canal, con Lanark, que le va saliendo eso en el cuerpo, y debajo de eso tiene una piel de dragón. Hay un café donde va la gente que está en el proceso de trasmutación. En realidad la novela empieza en el libro 3. Podes leer el libro 1 pero lo primero que te propone que leas es el libro 3.

RC- Uno ingresa a la novela por el bar Elite, que es la puerta de ingreso

AD– Y sin ningún aviso uno tiene que empezar a aceptar un mundo que tiene pocas similitudes con la realidad. Te va a decir que es una autobiografía y empieza con un hombre en un bar en un mundo totalmente distinto, que parece un mundo de consorcios que no permiten mucha circulación ni libertad.

RC- ¿No te parece que tiene elementos de una novela de iniciación, con esta la situación de proponer una prueba?

AD- Ahí es donde él juega la situación de autobiografía, pero es tan bueno eso! No define mucho los personajes en la primera parte. Muchos de los que están en su grupo intentan entrar en el cambio pero no lo logran; se sufre mucho en el cambio.

RC- Los dos personajes realmente sufren

AD- Casi todos los chicos lo leyeron a Gray, no a Lanark, no conozco más de 3 personas que lo hayan leído. Yo leí muchos libros marcados por otros, pero nunca marqué uno, ni doblo las puntitas, te lo doy como si no lo hubiera leído nadie, no me gusta dejar huellas.

RC- Porque crees que es eso?

AD- No sé. Recién cuando entre fui a hacer pis, antes de que empiece la charla, en una de las planchas de acero que dividían los baños decía “Fowill”, pero sin g. Y yo la única vez que había venido acá, había venido a ver a Quique, y digo, quién pudo haber sido? Ni él ni su familia van a escribir mal su apellido, pero quién puede estar cagando y escribir…? Yo iba a un colegio internado, y también estaban todas escritas las puertas, y yo siempre me quiero ir, no quiero escribir nada! Y encima escribir con faltas de ortografía! Vaya a saber si era fan o qué. ¿Cómo funciona la mente de los que escriben en los baños y arruinan el acero inoxidable del Malba, o el aluminio anodizado? Quique era fanático de los anagramas, y a veces me mentía, porque si te lo dice una persona que sabe mucho te lo quedas pensando, y a los 2 o 3 días te das cuenta que no es igual

RC- Sarmiento era fanático de los anagramas y había descubierto que el anagrama de argentino es ignorante, y Quique había descubierto que el anagrama de Sarmiento es mentirosa. Un fan de Fogwill que se haya olvidado la g es raro.

AD- Tiene que reunir las dos condiciones, ser fan de eso y de la escritura de baños, ahí  entras en un embudo más selectivo.

Para volver a Alasdair, yo no sé si es la mejor novela que leí, porque la que más me sorprende es una que se llama El hacedor de historias. Se propone un mundo donde se terminó el fetichismo del consumo, se terminó la lucha de clases; entonces si no hay más lucha de clases y no hay más consumo, no hay más historia, porque Marx dice que la historia es el relato de la lucha de clases y la relación del oprimido con el opresor. Entonces, si no hay producción, ni oprimido ni opresor, ni consumo, no hay historia. El mundo evolucionó a un estado en donde no hay historia y vive más feliz en una plena armonía. Los hombres juegan a la guerra y las mujeres tienen el total dominio de todo; viven en colonias, que son matriarcados y los hombres tienen la posibilidad de visitarlas. Algunos matriarcados crían hombres para la reproducción, que tienen la libertad de irse a la guerra y volver, pero las mujeres son las que manejan el mundo, porque manejan una máquina que tiene cada una de estas comunas, que es como una especie de materializador. Eso materializa todas las necesidades básicas de la comuna, por ejemplo la comida o el abrigo. Hay un complot de unos que quieren volver a la historia, que son los menos. Los hombres son héroes de este juego de guerra en el que se mata por un estandarte, son como movimientos de estrategia de infantería medieval, y se compite hasta que  se toma el estandarte del enemigo. Hay armas de fuego, espadas y sobre todo lanzas. Muere muy poca gente pero puede haber muchos cortes o desmembramientos, que la máquina que manejan las mujeres los restaura, así que no es tan problemático. Este héroe toma el poder de su grupo, y yendo de una comuna a otra se encuentra con una mujer, una especie de ninfa que lo seduce, que es más anarquista, no quiere vivir en comunidades, y detrás de ella hay otros que están persiguiendo la historia y  ella es el anzuelo. Si lo convencen que cometa  determinada falta en el juego, eso desencadenaría un mundo de desigualdades que se vuelve a la producción y a la historia.

Yo no leo dos veces el mismo libro nunca. Yo tengo memoria, a veces no me acuerdo  de las tramas, del nombre de los personajes. pero me acuerdo cuando voy leyendo de cómo están encadenadas las palabras, entonces el sentido se me hace muy familiar, la gramática, y entonces es como que ya lo leí y no me sorprende, ya voy adivinado como sigue. No es que adivino la historia, voy adivinando la forma narrativa. Hay algunos libros, de De Quincey leí algunos libros 2 veces, como “El comedor de opio”.

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RC- Y El asesinato considerado como una de las bellas artes?

AD- Ese no lo leí 2 veces, leí otros que me gustaron como Seres imaginarios irreales. Creo que estaba leyendo literatura victoriana y no tenía otra cosa y volví a leerlo. Me parece que lo regalé a los 18 años; yo vendí varias veces los libros, cuando no tenía plata vendía todo. No soy tan fetichista, igual tengo ese amor por los libros que tengo, pero leí mucho más de lo que tengo, porque mucho me lo prestaron. Muchísimo me lo prestaron porque no se conseguían y porque los libros son caros.

RC- Cuáles son los libros que conservaste desde chico?

AD- De los más viejos que me quedan está Opio de Cocteau. Mi papá era diariero, entonces cada tanto compraba  remesas de saldo de editorial y me querían obligar a trabajar haciendo que los catalogara; yo tendría 7, 10 años. A mi no me  gustaba trabajar, nunca me gustó. No me gusta trabajar porque no me gusta subyugarme a la orden de otro, soy muy iconoclasta. Entonces yo quería cobrar por eso, creo que los tenía que limpiar porque venían llenos de polvo, y bueno, me cobré con los libros que me gustaban. En mi casa no había biblioteca, había sólo una biblioteca Salvat de 5 tomos, unos libros de civilizaciones antiguas y un libro de histología que yo intenté vender, pero no valía nada. Yo siempre tenía la fantasía de que algo valía algo. Me pagaron con esos libros. Esos 7, 8 libros que cobre de eso son los únicos que conservo de ese momento, y uno es Opio, otro El diario de un asesino, de Joseph Roth, Cuentos de burgueses de Gogol, que es buenísimo. Lo que me llama la atención es como de tan chico hice esa selección. Después uno de Apollinaire y de Pierre Larochelle, y uno de Leonardo Saskia o dos, que nunca leí. Y dos libros de Conrad, oh, Conrad, me encanta, La delgada línea de sombra.

Otra cosa de Gray es que es uno de los pocos que dibuja sus propios libros, hace el arte de tapa. Hablé con personas que estudiaron letras en Escocia, en la universidad de Glasgow y me dijeron que es como Borges acá, que tienen un culto a él y que todos los jóvenes lo aman, es un fenómeno, un escritor muy querido.

RC- Empezó a publicar de grande, a los 50 años.

AD- Y, porque necesitó plata. Sabés lo que nos respondió? Ahora que puedo vivir sin escribir tengo una secretaria, y le dicto, a mi escribir no me gusta. Y todas las respuestas nos la escribía una secretaria.

RC- Cocteau también era dibujante

AD- Y Opio está dibujado también. Opio es malísimo como libro, pero a mí, debe ser el primer libro que rotundamente me influenció. Lo primero que leí es Mi planta naranja lima… no me gustó nada, creía que la literatura era eso. Después ya a los 11 empiezo a leer el Martín Fierro, y lo leí todo, me llevó como 3, 4 meses.

RC– Y fue una influencia para vos?

AD- Y sí, porque la gauchesca es una de las cosas que más me gustan. Me gusta inclusive que es un género único, que se termina, porque nadie más lo va a escribir. Puede ser que cada tanto alguien lo retome, pero es un género finito que ya casi terminó. Y es raro, a mi me gusta la lengua de los desposeídos, cómo se las arregla gente que no tiene nada para tener una lengua y un relato. Hay un libro de Fogwill que se llama Runa, y también parte de la premisa de un mundo donde no hay consumo, prehistórico. En la gauchesca, lo que es raro es que los que escriben no son desposeídos de nada.

RC- Quique tiene Los cantos de los marineros en la pampa

AD- Me encanta! Es uno de mis cuentos favoritos. En México siempre intenté buscar cómo los mexicanos que tienen un uso de la lengua tan particular y una gran cantidad de desposeídos, nadie escribe. Todos los escritores son de derecha en México, la gran mayoría, y trataron de negar esa lengua. Excepto Rulfo, pero ¿cómo Rulfo no es el padre de un estilo, me pregunto? Cómo nadie en México retoma, como acá en la gauchesca, cómo no hay un género del campesinado  mexicano que tiene una forma muy particular y que sólo está registrada en los libros de Rulfo? Y bueno… la gauchesca es importante. Ahora cada vez hay menos libros. Internet no ha hecho que yo tenga más acceso a la literatura; no ha hecho nada por mi Internet, pero antes era muy complejo saber… Yo tampoco leo el diario, entonces nunca sé que libros salen, cómo enterarme de que libros hay. La única forma es ir a la librería y hablar con los que venden libros, o bueno, tengo muchos amigos informado,s entonces voy pescando y seleccionando la data. Así hacía con la música cuando no existía Internet, iba a la disquerías y revisaba, a las librerías de usados, y me fui enterando de todo sin tener buscadores, qué fácil es con un buscador las cosas.

Siempre hubo libros que yo perseguí como si fueran libros mágicos, que nunca les vi la tapa. Lanark fue uno, desde que supe que existía tardé como 10 años hasta poder leerlo porque nunca lo había visto. Había  libros que hasta dudaba que existían; el caso de Caterva, que lo busqué 25 años y nunca me había cruzado con nadie que lo hubiera leído. Todos sabíamos que el libro existía, pero nunca nadie lo tuvo en la mano ni lo leyó. Hay una edición viejísima del 37 que vi en España como 500 euros. Cuando vi esa todavía no había salido una reedición. Pasaron 27 años desde que supe que el libro existía hasta que pude ver una tapa y 2 años más hasta que salió y me lo pude volver a comprar.

Yo perseguí varios libros, y perseguí varios de gauchesca que me fueron muy difíciles. Siempre voy a un lugar donde el libro se vendió hace un minuto, nadie me lo puede prestar, nadie lo tiene; y Lanark fue uno, porque es el más difícil de conseguir de los traducidos en español.

RC- El autor de La naranja mecánica escribió sobre él en la prensa británica. El también fue otro de los que escribió por dinero, porque sabía que se estaba por morir y escribió 10 novelas juntas. Te gusta La naranja mecánica?

AD- Me parece que está bien… pero me gusta la gauchesca! Otro escritor de distopías es Philip Dick, pero cuántos hay? hay miles? No miles, ¿hay 100?

RC- Autores de distopías si, en ciencia ficción hay muchos.

AD- Cuáles además de todos lo que nombramos? Además de  Orwell, Huxley. Decime otro que me pueda gustar, donde haya mutación sin explicármelo

RC- Eso ya es más raro, Philip Dick tiene “El hombre del castillo”, que es claramente una distopía, pero no todas las novelas de él son distópicas.

AD- Por eso, no hay muchos creadores de esto, y de los escritores que conozco que más tiene es Cohen.

RC- Qué es una distopía?

AD- Distópico es el reverso de la utopía, es la utopía que no funcionó. La utopía es un género que creó Thomas Moro en el siglo XVIII, la famosa isla donde todo es perfecto.- Propone un deseo. Para no llamarla ciencia ficción o realidad paralela, es proponer un mundo que está autosustentado pero no todo es bello como la utopía, porque es la consecuencia de otro mundo. El más común de los casos es  “El mundo feliz” de Huxley, que es una distopía porque han cambiado los valores; lo único que se reconoce como de este mundo es la existencia de humanos y su lenguaje. Después sus costumbres han sido modificadas por obra del escritor, eso es lo genial, no hay nadie superior que el escritor. Y acá en este libro, eso es bueno, no hay nadie superior que el escritor, y el escritor le pone los puntos a los personajes en su distopía.

RC- Además hay un capitulo muy divertido donde él cuenta de donde provienen sus ideas, de qué lecturas. Es increíble porque se llama “Índice de plagios”, y dice por ejemplo, Blake, Jorge Luis Borges, Carroll, Joseph Conrad, Dios, aparece la Biblia. Y dice: “ver también Disney y Jung”.

AD- Es uno de los mejores y se ríe de todo, es un genio. Se compara con todos y se ríe  a la vez.

RC- Hay una famosa anécdota de Emerson, que dicen que tenía un cartel en su biblioteca que decía “Yo no presto libros porque esta biblioteca está hecha de libros prestados”,  la organizaba según los años en que se los habían prestado, que esa más de una forma de plagios es de prestamos. ¿Puede ser un préstamo un plagio?

AD- No. Yo entiendo plagio como una pequeña estafa que uno se hace a sí mismo; uno se engaña a sí mismo creyendo que algo le pertenece, ese es el plagio. Cuando uno se engaña a sí mismo es un robo, no es un préstamo. El plagio está más emparentado con el robo. ¿”crear es copiar mal” es de Cocteau, o de Wilde? Y sí, te ponés al lado de un libro y lo copias todo pero mal. Lo que pasa es que tenés que tomarte el trabajo, quizás escribís una novela nueva. A veces me imagino que las novelas o los libros tienen una capacidad limitada de letras, de palabras, y que si las mezclás podrías  abrir y tener otro, generarte otro campo semántico. Con un poema es más fácil, pero sería como “Y todas estas novelas tienen esta cantidad de palabras, Ud. ármesela como pueda, sino llame a un escritor para que se la arme”. Hay escritores que realmente hacen algo nuevo, inclusive con las palabras que ya existen, este es uno, claramente. Muchos escritores a mi me los recomendó Marcelo Cohen, y otro que también me hizo conocer mucho es Juan Di Natale, esos son mis lectores.

Marcelo me recomendó otro, buscando en esta clase de escritores únicos, porque yo si busco un escritor quiero que sea único, que haya roto, que esté lanzado hacia un mundo, que, pobre, ni siquiera lo puedan entender porque tiene una genialidad, que ya la entenderán. Él es uno, no? Para mi Cohen también es otro, y a mi me hizo encontrar a otro escritor, y lo nombro porque quizás ahora se puede conseguir, hacía veintipico de años no se conseguía, que se llama Flann O’Brien.

RC– Un escritor irlandés, “Boca de pobre

AD- Es buenísimo, es para mí uno de los mejores, mejor que Joyce y que Beckett.

RC- Es contemporáneo a ellos

AD- Un poquito, y Joyce está en su novela.

RC- Escribía con varios heterónimos, igual que Pessoa.

AD- La anécdota es que Joyce antes de quedarse ciego lo leía con lupa. O’Brien escribe entre la ciencia ficción y la psicodelia, es una cosa rara, es anterior a la psicodelia, y tiene que ver también con que es único, parece literatura de humos, escribió en gaélico. El tercer policía es una obra… después de eso no hay nada más, se reeditó el año pasado. Cuál es la más antigua de las distopías?

RC- Habría que buscar en la antigüedad. En la antigüedad tienen que existir ya las distopías. Creo que una de las que plantan el término distopías es 1984, de Orwell, pero es ya es siglo XX. Y después la ciencia ficción.

AD- Gray escribió dos novelas feministas, Una que se llama Vestida de cuero, que son unas costureras que hacen ropa sadomasoquista, y hay otra que secuestran a mujeres para enseñarles a vivir, básicamente. Aparte de la del mundo  manejado por mujeres, que me parece también feminista, escribió otra, donde un médico crea una especie de Frankenstein. Se llama “Increíbles criaturas”. La mujer, que no tiene costuras, es hermosa, y en un mundo victoriano sienta las bases de cómo sería la libertad de la mujer. Mirá que raro, los distópicos son feministas?

RC- Cuando hablan de plagio, no hay un más allá del plagio? Cuando un autor plagia, no está buscando algo más, por qué encuentra un motivo para el plagio?

AD- Gray se puede dar al lujo de decir eso, porque es tan bueno en sí mismo, que puede no darle vergüenza decir de donde toma cosas, porque tiene una seguridad de ser tan bueno, que puede hacerlo. Los demás, muchos plagian porque no pueden generar una idea más original. Yo lo veo en algo mucho más pequeño. Pienso el plagio desde lo que me toca vivir a mí, que es más pequeño, como una canción. Te acordás de eso de Laiseca, “por favor plagienme”?

RC- Es un reconocimiento el plagio también.

AD- Hay un libro de Laiseca que se llama “El gusano máximo de la vida misma” que parece un capítulo de una novela de Pynchon, que dice que en la década del 20 agarraron caimanes bebé y los vendieron para Navidad. Muchas de las personas les llevaron caimanes bebé a los hijos, que cuando fueron creciendo los metieron en la bañadera; y cuando no los podían tener, porque se les comían los perros, se comían todo, la gente de Park Avenue liberaba, para no matarlos, a los caimanes en las alcantarillas de Nueva York. Eso hizo que disminuya la cantidad de ratas, pero que los caimanes muten a albinos y grandes.

RC- Ahí tenés una mutación!

AD- Los que venían de la primera guerra, los soldados que en la década del 20 estaban sin trabajo en Nueva York, terminaron limpiando las alcantarillas con una flotilla, donde tenían que ir matando a los caimanes albinos. Y Laiseca tiene un libro igual. Es muy raro. Yo pregunté a otros y me dijeron “Sí, le gustaba Pynchon”, pero bueno, igual lo leí y lo disfruté también, no creo que tampoco esté mal.

Lo de los Sea Monkeys, era una estafa básicamente, porque cualquier polvo  que pongas quieto en un lugar, el agua se pudre igual y genera una vida en el agua estancada. La idea era la de la lepido sirena, que es como una especie de insecto, de animal que esta en el lecho de los ríos, debajo de las piedras, y cuando en invierno estos ríos se secan porque no hay deshielo, se enquistan y hacen como huevitos blancos que son microscópicos, y es como un polvo blanco que lo ves sólo con microscopio. Cuando vuelve a subir  el río, se vuelven a desarrollar, pero se debe ver un microorganismo chiquitito, que vive hasta que se vuelve a enquistar, y hace como un estado de vida latente en que vive como encapsulado.

RC- Y para qué vive?

AD- Vive para reproducirse, como todo. Al vender los Sea Monkeys, creo que creían que vendían una lepido sirena con el mito de la Atlántida  a la vez, porque viste que formaban una ciudad como la Atlántida. Era una estafa. En la feria de ciencia de mi colegio a uno le había crecido. En los stands de la feria de ciencia mi tema siempre era la guerra, y me gusta mucho la literatura  bélica, que hay poca. A los 14, 15 años se me dio por estudiar historia de las guerras, básicamente historia naval, pero no es muy feliz, lo más lindo son las novelas bélicas. La mejor de todas es “Vida y destino”, pero es más que una novela bélica, de Vassily Grossman. La otra que es buena es “Las benévolas” de Litell, que es como la otra parte; debe haber leído Vida y destino e hizo una narración pero del lado alemán, no del lado ruso. Está Sin novedades en el frente, que fue un best seller. Sigo leyendo pero hay muy pocas, no se consiguen mucho; ah, Tempestades de acero, pero es un género chico también, como la gauchesca, que no es infinito. Y me gusta eso porque, nunca vi una mujer que lea literatura bélica, ¿es  algo hecho sólo para hombres, me pregunto? Es lo contrario de lo feminista, como hipermachista. Pero yo no veo que el libro sea machista, pero no veo a nadie con la sensibilidad como para aguantarse una literatura bélica donde todo es tan cruento, tan opresivo.

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RC- Juan Rulfo hizo un solo libro

AD- Para mi creó un estilo que no fue continuado. Hizo 2 libros, “Pedro Páramo” y “El llano en llamas”. Viste que en toda su obra, si hiciste una obra tan perfecta llamate al silencio, ya está. Me gusta pensar así, yo sé otras cosas que me indican que, pobre, no sé si es así. Lo que digo es lo de la voz de los desposeídos, la gente habla sin tener una noción gramatical del español, pero eso construye un relato sólido y de mucho riqueza. El escritor es gramaticalmente fuerte, pero como hablan los personaje no. Hablan con muy pocas palabras, con 50 palabras y sin embargo hacen un mundo gigante.

RC- Para vos nadie lo siguió?

AD- En México no. Yo hablé con escritores y buscamos, y no, hay algunos relatos de Aireola que tiene eso. Pero en México la literatura tiene una impronta de clase muy fuerte, porque cuando Rulfo sale, el mainstream de la literatura de México era manejado por Octavio Paz, Fuentes, por la aristocracia de la literatura; como si fuera acá Borges, que puede haber otro mejor pero no lo hago circular, básicamente. Ellos le dan un trabajo a Rulfo como director de un centro de cultura indigenista. Rulfo se hace alcohólico, y le dan un sueldo por mes hasta que se muere y ya no necesita escribir más. Igual Rulfo dice que no escribe porque el que le contaba las historias era el tío, y una vez que se muere el tío nadie más le contó ninguna historia.

Hay los escritores que han escrito obras increíbles pero que no han sido escritores durante toda su vida, y son obras paradigmáticas de la literatura. Por ejemplo tenés el caso de Rimbaud, escribió a los 15, 17 años y a los 19 termina de escribir; después es traficante de armas, otras cosas pero no le importa más la literatura. Y bueno, yo ya creía que era un fracasado a los 15 porque no podía escribir así, y sabía que  ya me tenía que morir  a los 19, 20 y dejar una obra así, es imposible. Rulfo es único como Salinger, todo su universo se cierra en  5, 6 novelas, un libro de cuentos que le cierra a todo el mundo, y no necesita escribir más, para qué, si todo tu mundo está expuesto ahí?

RC- Y por qué escriben? Para buscar prestigio?

AD- La literatura también es eso, una búsqueda de prestigio. Lo que pasa es que yo siento que estamos ante un mundo que no reconoce el prestigio ese, entonces es inútil escribir, entonces sólo hay que escribir porque sí, no hay que buscar prestigio. Escriben porque buscan el poco prestigio que queda, cuál es la otra razón? Cuántos motivos hay?

RC- Contarle a alguien lo que te mortifica

 

AD- o escribir por que sí.

RC- Entonces vos escribís canciones o lo que sea porque sí?

AD- No, yo escribo por hambre, que es el otro motivo. Y tengo un hambre atroz, tengo  hambre y necesito comer, tengo un “mmm, que hambre”, de esa también, y tengo del hambre de la ambición, soy una persona de clase trabajadora que provengo del anonimato de la clase trabajadora, busco prestigio entonces. Tengo esos motivos, así descarnados. Pero no sé si hay muchos más motivos. Yo me planteo, empiezo a escribir seriamente, a tiempo total y a trato de perseguir las novelas y las cosas que se arman en mi cabeza.

Algunos escriben para corromper el mundo, tienen un motivo. Son esos los pocos motivos que quedan para escribir: encontrar algo único, por eso me gusta Gray, por eso me gustan esos escritores que escriben porque trascienden el motivo, quizás.

RC- Y las biografías históricas?

AD- Por dinero. Y la vocación.., es por que sí. Igual el hambre supongo que me impulsó, pero yo también escribía porque sí, no creía que se fuera a transformar nunca en nada lo que escribía. Yo escribo desde chico. Básicamente estoy acá porque, es la primera vez que hablo sobre literatura porque creo que no sé nada y no me gusta hablar. Dije que sí en un momento de debilidad, que debería haber dicho que no y seguir en mi política de no hacerlo, porque no tengo nada que decir.

Mirá, yo reconozco otra cosa. Que uno escribe porque en el fluir de la escritura uno se sume en un trance donde tiene una ruptura con el mundo que lo rodea y puede vivir en un lugar sórdido, sin límites, donde se es en un estado de plenitud. Entonces básicamente, no escribís  ni para que otro lo vea, escribís porque sos adicto a ese trance, son horas de vuelo. Lo que pasa es que son tortuosas también a veces, y a veces el premio de todo eso es un mapa neuroquímico que libera cierta dopamima en

el cerebro y ese es el porque sí, que uno termina siendo adicto a esa sensación, que es la mejor sensación, reconocer que antes no existía nada  y que ahora existe algo y que lo escribiste vos y en esa instancia en que se te va ocurriendo el cuerpo libera esas endorfinas. En la música es mejor, o cuando escribís canción, porque estás miles de horas para sacar muy poco.  Un escritor puede escribir unas 3 páginas en un día malo y unas 12, 10; pero escribe un promedio de 8 por día. Algunos avanzan más, Aira supongo que avanza más, otros mucho menos, unos tienen el hábito. El escritor de canciones, por más que ponga mucho tiempo, es muy poco lo que genera, porque no necesito un relato tan largo, necesito condensación; el mundo se condensa, se aprieta y me mete dentro de palabras donde la mayoría es faltante. Vos escribís sobre campos semánticos donde estás entendiendo que los demás son cómplices de algo, condensás. El escritor de canciones como yo, cuando encuentra un motivo, porque yo no escribo previo al motivo, escribo para la búsqueda del motivo.

RC- Pero vos escribís porque sí?

AD- Si, también. Y porque tengo hambre y porque busco prestigio, las 3 peores cosas supuestamente. Pero más que nada escribo también porque soy adicto a esa endorfina que la provoca en el fluir, el encontrar, porque básicamente yo no soy escritor, soy buscador, busco motivos. El encontrar un motivo me libera un mapa neuroquímico que me da felicidad, placer. Eso no lo supera nada, y supongo que el escritor tiene esa recompensa química en el cerebro y supongo que percibe eso.

RC- LA devolución es diferente de un libro a una canción

AD- Oh, si, enorme, creo que las canciones no son nada a comparación con los libros. La canción es poquito, no es ni ampulosa. La canción es un vehículo emotivo, nada más, impacta en  vos y no es sólida; un libro es sólido, una canción no es nada. Va por el aire, modula el silencio y tu percepción, tu oído la usa como tapiz. Y o te atraviesa o te impresionó, y no es nada más.

RC- ¿Cómo te nace una canción, cómo la escribís? Te basas en todos los libros que lees?

AD- No. En mi la literatura es sólo placebo, yo no quiero escribir canciones, yo quiero más tiempo para leer, pero para tener más tiempo para leer necesito escribir canciones. A mi me gustaría terminar todo, llenarme de libros y no hablar más con nadie; tener sólo libros, pero como de eso yo no puedo decantar nada… de este libro maravilloso yo no pude sacar nada, ninguna canción. Entonces como leo y leo tantas horas por día, las frases, las oraciones, las palabras pasan a ser mi imaginación. Yo siempre tuve una tendencia a imaginarme el mundo con palabras; después entiendo que la única forma de escribir es salir a la búsqueda del motivo, sentarte a escribir. Vos te sentás y bueno, es inexplicable, pero van surgiendo motivos.

Siento que antes escribía mucho peor. Mi mundo referencial era mucho más pequeño y en realidad también mentía, no escribía sobre mi persona supongo. Pero lo que pasa es que ahora introduje variables que enriquecen un poco. Igual también me sorprendo porque no recuerdo que es lo que me llevo a escribir, que motivos me dieron.

En muchas de las canciones de ahora salgo en búsqueda del motivo; cuando escribí El ídolo no sabía que iba a escribir de eso. Entendí que más que cantante, performer, y que compositor de canciones soy sólo buscador, y que a mi se me paga por buscar. Tampoco podés estar muy orgulloso de eso, porque hay gente que busca oro, otros prestigio, otros fortuna, yo busco motivos. Lo que pasa es que a mi me angustia estar necesitado de motivos, salir a buscarlos, después se es feliz, porque los encuentro, pero la incertidumbre del medio del viaje… yo ahora estoy escribiendo, hará 2 o 3 meses y me queda un mes y medio más, pero yo preferiría morir ahora y no terminar, porque tengo que atravesar un montón de cosas todavía, tengo que sentarme a buscar, y sentarme a buscar es la incertidumbre de no encontrar. Yo calculo que en un 15, 20 % del tiempo que paso sentado encuentro, y hay muchas horas con un lápiz y un papel pescando ideas; cuando el motivo sale podés hacer la canción.  Pero ahora últimamente cuando sale el motivo, me sale tan sólido  que todo lo demás de la canción ni me importa porque me parece relleno, ya está el motivo, lo agarré. Lo que me gusta es que a veces ni suponía que ese motivo existiese al cual cantarle. Encontrar un motivo ridículo al cual cantarle me hace bastante feliz.

RC- Tenés algún método?

AD- No, yo no. Trato de atravesar la pared con la cabeza. Me siento, con un papel en blanco y un lápiz y la guitarra al lado, porque como lo que escribo normalmente lo escribo para cantar; a veces encuentro raptos que escribo solamente y no me sirven pero lo escribo igual. Y escribo caóticamente, no escribo sobre una canción, escribo sobre un montón, sobre una especie de universo que se empieza a cerrar y muchas canciones, no encuentro el motivo, lo puedo visualizar y no lo encuentro, y fracasan. Antes mostraba más las canciones en que no había encontrado el motivo y mostraba las que perseguían motivo; ahora ya puedo tener un nivel de exigencia mayor. Pero bueno, soy sólo eso, soy sólo un buscador. En la cultura actual es respetada la gente que busca porque no hay mucho premio para el que busca, mirá para el escritor, no hay mucho premio. Un premio en esta cultura sería una situación cómoda, vivir de lo que vos hacés y eso un escritor no se lo puede permitir, muy pocos; Aguinis es el único de todos los que nombramos que se lo puede permitir; y yo no lo leí, así que no es por mi que está comiendo!

RC- Te pasa lo mismo con la música, o con la pintura, o sólo con la escritura? Que la gente hace música porque sí?

AD- No, la gente hace música por dinero. Hacen música porque es un sustento de vida, lo que pasa es que al comienzo es porque sí. De la mayoría de los que yo vi, que querían hacer música para hacer dinero, fracasaron, todos, el 100 %. Al inicio de todo empiezan a hacer música porque sí, por la pasión. Yo no pude evitar ser esto, veía el mundo como música, como canción, y yo no sabía que de esto se podía vivir, porque cuando fui a preguntarle a mis padres me dijeron que cualquier nene podía escribir una canción, entonces yo creí que era algo que compartíamos todos. El dinero no me la compra esa pasión, yo sólo puedo escribir por eso.

Antes tenía otra exigencia que era peor. Ahora tengo una exigencia que es el motivo, la búsqueda es mi exigencia. Ahora es una autoexigencia por ser cada  vez más digno, escribir lo más digno.

RC- Más perfecto? Más armonioso?

AD- No, más perfecto no, encontrar un motivo digno, digno de sorprender, de llevarte, como si la canción solo es eso, un vehículo que transporta una emoción. Realmente encontrar una emoción tuya que nadie haya despertado, ese es el motivo. La música en la cultura moderna es un objeto de deseo más, aunque la música es gratis y va por el aire, y no necesita nada, ni siquiera comprar un disco para que  te emocione, después la gente termina agradeciéndole con dinero, yéndolo a ver y comprando sus productos. Algo inexplicable, yo nunca le pedí a nadie que me compre un disco, inclusive pasaban publicidades de mi show y a mi me parecía inmoral, eso de “venganme a ver”, no lo hacía. Y sin embargo la gente me iba a ver. Yo  entendía  que la música y la representación de la música expone un deseo en esta cultura que la gente después quiere hacer suyo, lo desea, va y lo paga. Después te enfrentas a toda la música bucólica que se hace por hobby, bueno, de esa música hay mucha que no es muy competitiva, pero normalmente hay muy poca gente que no escribe música para que no sea competitiva. Que compositor conocés que no hace una música para mostrar? Los grupos amateurs que ensayan en sus casas y nunca los descubrís. Pero eso es un hobby, no podés comparar eso con la música en general como no podrías comparar una redacción de un colegio con la literatura.

Por eso yo creo que un niño no puede escribir rock y creo  que tampoco un niño puede escribir literatura, porque hay cierta perversión en que vos reconocés que el mismo lenguaje que existe, que manejan todos, es manipulado por vos para que los demás vean tu trazo en eso. La literatura está hecha por gente que manipula el lenguaje, y la música y las canciones están hechas por gente que manipula el lenguaje y la música, pero la manipulan a su placer, algunos con fines más espureos que otros y fines mas indignos, de eso está lleno. Después con un tamiz muy fino quedan los que persiguen otra cosa. Y yo veo que esos son más admirados.

Supongo que deben haber más canciones que libros ya, muchísimas, no sé si más que poemas, pero más que libros seguro. Entonces, cómo hacés para encontrar un motivo que alguien no haya encontrado antes? No vas a escribir sobre lo mismo que escribió otro. Y ahí es donde yo puedo sentir que es un plagio, si piso el motivo de otro. No  muestro las canciones que son así, porque a veces me salen malas, un 30, 40 % de las canciones que me salen no se las muestro a nadie, pero no porque plagian, porque no logran su motivo, o porque, ¡maldición! su motivo ya estaba encontrado.

RC- En 3 o 4 minutos creas personajes que viven en un mundo muchas veces amoral, diferente del mundo en que vivimos nosotros, y no cuestiona. Está en vos cuestionarlos o no.

AD- A mi me gusta eso. Me gusta que la cuestión sea una pregunta que se haga uno y que lo incomode la pregunta, que el cuestionamiento incomode. Porque yo escribo canciones porque sí, porque tengo hambre, pero utilizo el odio y el resentimiento para esas cosas, me gusta que la gente se cuestione, que las canciones lleguen a un estado de cuestionamiento, de incomodidad. Porque las canciones deberían provocar algo, si las canciones pasan a través tuyo sin provocarte nada, no serían canciones, serían el aroma de una rosa, un gran color en un cuadro.

RC- En Miami cada letra es un personaje con una historia que tiene un principio y un fin

AD- Ahí si. Lo que cambié mucho de esa época a ahora es que los personajes los hago en primera persona, porque los personajes en tercera persona al representarlos me ponen en el lugar del observador, y como performer prefiero encarar estos personajes. Como no sé cuanto va a durar la vida prefiero disfrutarla a través de ellos. Lo que me reconozco es que soy un manipulador.

RC- Pero vos los creas también

AD- Es que para mi la literatura es la manipulación del tiempo del lector, también yo reduzco las cosas. Un escritor utiliza mi tiempo para hamacarme en su forma narrativa y se come mi tiempo, a veces con cosas inverosímiles. Una canción no requiere esfuerzo, porque vos podés estar duchándote y escuchando una canción, en cambio un libro requiere el peso en la mano, luz para leer, requiere un silencio, adentrarte en eso, y eso es un esfuerzo. Yo creo que cuando termino un libro digo, uy, qué bueno, cómo me manipuló este escritor para estar en su mundo tanto tiempo.

RC- En cuanto a lo musical en sí, cuando estás creando la canción, la música también va de la mano?

AD- Para mi va de la mano, compongo las melodías con la letra, a veces me quedan o pedacitos de letra o pedacitos de melodía por completar, pero no soy muy consciente de qué lo produce, entonces tengo que estar buscando en la musicalidad de las palabras, encontrar el tono o el giro, incluso musical, o la enunciación. ¿Y viste que rara que es la poesía recitada? Zelarrayán tiene algo muy lindo, un postfacio en uno de sus libros que explica que la poesía atraviesa las situaciones, está cuando te atiende un verdulero, está en esa mezcla de palabras que no imaginas, y que son la combinación de dos cosas que te abren un mundo. Ese mundo que abro con dos palabras es nuevo en la enunciación y yo me pregunto a veces porque la poesía dicha, declamada no tiene el impacto de una canción. No lo sé.

Me preguntaban cómo escribía antes, yo antes no era tan consciente de todo. Después de que escribís muchas canciones, cuando llegas a las 200, ahí te das cuenta vos mismo de que habías escapado a todos los rótulos del mundo, que no eras nada, no eras ni escritor, pero sos escritor de canciones, compositor, sos eso. Entonces después de eso, temía no poder componer más. Yo dejo un año sin escribir para olvidarme de cómo escribía y al volver quiero ser uno nuevo, donde no escriba como yo y no encuentre a los personajes que siempre encuentro. Yo siempre encuentro al diablo por ejemplo. Y no quiero ser yo, quiero ser otro, entonces dejo pasar un tiempo, vuelvo a escribir. En ese tiempo, después de escribir esas 200 canciones me dije, bueno, no es que soy compositor de canciones, ni siquiera performer, la primer cosa que soy, debe ser un buscador, aunque sea lo que más me cuesta, lo que mas trabajo me da, es lo que más me recompensa, porque me recompensa esa endorfina. Y a partir de ahí, me tranquilicé. No hay diploma de buscador, no hay nadie que te diga que sos mejor buscador que otro buscador.

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